Página literaria de Franklin Gutierrez
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El tiempo de Franklin Gutiérrez…
Por Miriam Ventura
Westchester,NY.- Desde hace más de una década el De-partamento de Educación de Estados Unidos incorpora la etnicidad como parte
vital de reconocer quiénes somos, cómo somos y de dónde procedemos.
Por ello los formularios de matrícula escolar preguntan qué idioma hablamos en casa, de qué lugar provenimos y cuál es nuestro origen.
La respuesta a estos datos condensa-dos dan al traste con un informe amplio que se disemina no sólo por todo el sistema educativo,
sino en Centros y A-gencias que hacen valer nuestros derechos civiles. Es de-cir, la etnicidad forma parte del engranaje político, social,
cultural, económico y educacional en Estados Unidos.
Se reconoce que en el flujo migracional, en sus niveles de expresión política, comunitaria, cultural, intellectual y artística es donde se pr-
oduce un actuar, un pensar, una expresión cultural desafiante, ese ser transnacional que genera estrategias de conciencia étnica. La
educación es parte activa del proceso donde se debaten diversos matices de comunidades transnacionales. En el plano de la particular
condición transnacional de la comunidad dominicana es desde la academia estadounidense donde se proponen perfiles distintos de la
dominicanidad, todos tras la búsqueda de muestro corpus dominicanish. Es un tema largo del que sólo tomo aquí algunas brisas...
La academia estadounidense es hoy por hoy el centro de las negociaciones entre lengua e identidad, Nadie pierde su dominicanidad por
hablar solo en inglés y escribir en español, por escribir en inglés y a penas pronunciar voces en español.
Es algo sabido y practicado por la academia y los Departamentos de Estudios Etnicos, donde se producen grandes hallazgos, a sangre
de debates que cuestionan hasta la esencia misma de los Departamentos, Enlaces o Centros que estudian la particularidad étnica de
las comunidades neoyorquinas. El balance es muy halagador.
Mucho se ha logrado y lo más importante, gracias a su accionar y al de educadores bondadosos, con visión de futuro, se introduce en los
curriculum la especificidad cultural de muchas comunidades. Así la literatura colombiana, peruana, chilena, dominicana have su cross-
over y se instalan como parte de los programas de educación superior
La dominicanidad en las aulas, en la academia, tiene particularmente en Daisy Cocco De Filippis, presidenta de Naugatuck Valley Com-
munity College, en Conneticut, a una gran aliada, también en Silvio Torres Saillant, quien desde Ollantay Center for the Art y en su calidad,
entonces de director del Dominican Studies Institute, desarrollo esfuerzos para introducir la literatura dominicana en los programas
académicos universitarios con sus frutos. Un cierre de década auguraba la fiesta de la dominicanidad y la educación, de cómo se hacen
los puentes…
Hoy me gozo esta fiesta, me uno a la celebración del tiempo y del momento del professor Franklin Gutierrez, un “Nos ladran Sancho…”no
está de más, ni está de menos. El doctor Franklin Gutiérrez, acaba de recibir un gran reconocimiento por sus meritos como professor: el
“Dominican Educador of Excellence”, de parte de la Universidad dominicana APEC, del Dominican Studies Institute) y de Dominican Week
in the United States,
Hablamos de una lengua que no nos es común. Y esto me remite a la lengua del puente, de lo transnacional que nos une y deja impresi-
ones inconfundibles en el mapa de estrategias de conciencias étnicas.
Lo que más valora Franklin Gutiérrez de la amistad, es la sinceridad y la gratitud, y su mayor satisfacción es cuando imparte un curso de
literatura o cultura dominicana donde la población estudiantil en el aula está compuesta mayormente por estudiantes de otras naciona-
lidades interesados en la cultura quisqueyana.
De sus 17 obras publicadas en los géneros ensayo, poesía, cuento e investigación, entre ellas tres diccionarios sobre historiadores,
mujeres escritoras y literatura dominicana, muchas de ellas son vitales para el estudio y comprensión de la literatura dominicanas co-
ntemporánea, especialmente la de la diáspora.
El doctor Franklin Gutiérrez ha dedicado más de tres décadas a la enseñanza de la lengua española y las literaturas caribeña y domini-
cana y ha contribuido a que muchos centros académicos de nivel medio, secundario y universitario estadounidenses incluyan cursos de
literatura y cultura dominicana en sus programas académicos.
En el 2000 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo, en la Republica Dominicana, con la obra “Enriquillo radiografía de un héroe galvaniano.”
Posteriormente, en el 2005, el gobierno dominicano le confirió la Orden de Duarte, Sánchez y Mella, en el grado de Comendador, y en el
2008 la Secretaría de Estado de Cultura lo declaró “Personalidad Cultural” de ese año.
La placa entregada al Dr. Gutiérrez establece que la misma fue otorgada por “su trayectoria educativa en los Estados Unidos y su contri-
bución al desarrollo humano y a la conservación de una identidad cultural dominicana.”
La presencia, de Pedro Justo Castellano, rector de Apec y de Andres L. Mateo, decano de Humanidades de la misma universidad, con
sede en Republica Dominicana, junto a Los doctores Luis Heredia Bonneti, Presidente de Dominican Week y Daisy Cocco De Filippis,
primera dominicana en presidir un Colegio Universitario, en un acto de homenaje al “professor-full y could” , Franklin Gutiérrez, el mismo
puente. Como hemos crecido!!. Da gusto reconocer nuestra dominicanidad en igualdad de condiciones.
Es que el tiempo de Franklin Gutiérrez.“ Nos ladran Sancho…”imposible desconectarlo de la educación y la dominicanidad que construi-
da a diario al interior de lo transnacional de la comunidad dominicana, en su discurrir diaspórico conciente…
DiarioDigitalRD
11 de octubre, 2009

Leonora: la ruptura del canon
El canal de la delicia hace un gran aporte a la narrativa dominicana. Con el personaje de Leonora Fortuna
Franklin Gutiérrez rompe el estereotipo del protagonista en nuestra novelística. En la mayoría de novelas
escritas por dominicanos el personaje principal es un ser sufrido, atormentado, cuyos sueños siempre
terminan siendo vulnerados por la dura realidad.(Fernando Berroa) Lea artículo completo
Lea aquí otros comentarios sobre esta obra emitidos por críticos, periodista, escritores y lectores.
Facturas y otros papeles, o la trascendencia del tiempo
En los albores de los 70, mientras algunos de mis compañeros de generación literaria devoraban hasta
el cansancio Residencia en la tierra y Canto General, de Pablo Neruda, y otros tarareaban el legendario
poema de Ernesto Cardenal “Oración por Marilytn Monroe”, o uno de sus salmos incendiarios, a mí me
dio con leer a Jaime Sabines, Roberto Juarroz, Carl Sandburg y César Vallejo. Del primero valoraba su
tacto artesanal para percibir e irreverenciar la muerte. Del segundo, la punzante transparencia y la
brevedad plural de sus versos. Del tercero, su convicción de que “La poesía es el diario de un animal
marino que vive en tierra y anhela volar y del cuarto, la solemnidad y la pasión con que enfrentaba el dolor
humano. Lea artículo completo


Diccionario personal de la literatura dominicana
Es una indelicadeza mayor usurpar títulos que deben ser reservados para obras fundamentales de la
historia, la literatura y la cultura de una nación. La literatura dominicana quedaría muy mal parada si
alguien se apoyara en obras de semejantes texturas para enjuiciarla o para ofertarla en el extranjero.
Incluso pienso que algunos de los escritores que componen el volumen deben sentirse
descontextualizados y caricaturizados, como el caso de León Félix Batista señalado como exponente de
"La poética del pensar", corriente de la que él está muy lejos. Por fiasco como éste la literatura
dominicana ha sido tradicionalmente excluida de los grandes escenarios mundiales. Y no debemos
continuar siendo cómplices de ese tipo de desacierto. Lea artículo completo

Diccionario de la literatura dominicana
Este diccionario de Gutiérrez es pionero en su género y método en
la historia dominicana, puesto que, al tiempo que introduce
mecanismos y recursos novedosos en el fichaje biográfico, funda
una ruptura en la tradición de diccionarios de literatura y autores
de las letras dominicanas, en cuyo devenir no registra un
instrumental de esta categoría y naturaleza, capaz de servir a un
tiempo de aparato teórico, biográfico e histórico. El mismo registra
hechos, datos, vidas, informaciones y puntos de vista sobre el
ejercicio de la palabra, el intelecto y la imaginación.
Lea artículo completo Otros comentarios
Prestigiosa antología Norton incluye cinco dominicanos
Los escritores dominicanos incluidos son: Fabio Fiallo (1866-1942); Franklin Gutiérrez (1951), Chiqui
Vicioso (1948), Juilia Álvarez (1950) y Junot Díaz (1960). De Fiallo aparecen los poemas: Plenilunio,
Golgotha Rose y Profane Rhyme; de Gutiérrez, "Helen"; de Vicioso, “Perspectives” y “Haiti”; de Alvarez,
fragmentos de sus novelas How the García Girls Lost Their Accents y Yo; de Díaz, el relato "Ysrael" y un
fragmento del capítulo 1 de su novela The Brief Wondrous Life of Oscar Wao. Lea artículo completo
El Juan Francisco Santamaría que llevo en mí
Después de su intempestiva partida física los medios de comunicación han sido transmisores de
múltiples testimonios exaltando su inteligencia, humildad, solidaridad, caballerosidad; en fin, su
grandeza humana. A decir verdad, exiguos son esos elogios para resaltar la figura de un hombre que
soportó hasta la hora de la muerte, con sobrado silencio y harta valentía, tanta injusticia en su contra
No tuve, como muchos afirman ahora, el privilegio de saborear los frutos positivos sembra-dos por él
en los diferentes puntos del planetas a donde sus deberes políticos lo llevaron. Mi imagen de Juan
Francisco Santamaría es más remota, tierna y saludable que la de muchos de sus amigos cercanos
y compañeros de partido y de trajines políticos que hoy lo exaltan.Lea artículo completo

La lluvia en Dominicana: una tragedia nacional
La lluvia, si no viene acompañada de ciclones, vaguadas o tormentas tropicales, debe recibirse
como el regalo más preciado engendrado por la naturaleza. Pero desafortunada- mente cuando
en la República Dominicana llueve son muchos los que anulan o reducen considerablemente
sus tareas cotidianas y sus compromisos laborales, y se quedan en sus casas junto a sus
hijos quienes, por la misma razón, tampoco asisten los centros educativos donde reciben el
pan de la enseñanza. Lea artículo completo
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Por qué muchos dominicanos no deben leer el Quijote
Si hemos contribuido a que la presunción sea bulto o allante; el
peso, tolete o tululú; la mujeres grillos o aviones; las incoheren-
cias,babosadas y el disgusto, quille, es porque no somos pari-
guayos ni unos chivitos jartuejobos, sino creativos y originales
hasta la tambora. Si somos el único país donde abundan las
cutáfaras, donde el pobre es un deguañingao; la sorpresa un a-
soramiento y el golpeado, un abimbao, se lo debemos a nuestra
habilidad para revertir las cosas y trastocar la realidad. Siendo
así, los dominicanos no debemos leer el Quijote porque su noci-
vidad nos corroe y nos empuja hacia un abismo infernal, del cual
ni las tres divinas personas y todo su séquito celestial podrán
rescatarnos. Lea artículo completo
Dedican V Feria del Libro Dominicano de Nueva York a Franklin Gutiérrez Lea Detalles
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Ya está en el mercado mi más reciente libro, titulado Diasporando, un conjunto de 17 ensayos sobre la diáspora dominicana y otras situaciones políticas y sociales dominicanas de actualidad. También contiene cuatro crónicas picantes. Adquiera su ejemplar en su librería favorita, o a través de esta página.
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5ta. Feria del Libro dom en NY
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La tumba de Máximo Gómez en el Colón
Es cierto que su tumba en el cementerio Colón es llamativa y
está bien cuidada. En ella se destaca un pequeño obelisco
con la efigie de Gómez, construido con mármol marrón brilloso
y diseñado por E. Astudillo, y dos nichos que demarcan el
pasillo que conduce a éste. Pero la tumba es totalmente
anónima, solamente identificable por quien conozca muy bien
el rostro del generalísimo Gómez. Un rostro que no dice
absolutamente nada al turista que llega a ese campo-santo
habanero, y muy poco a las generaciones cubanas de hoy. No
tiene ninguna inscripción que lo identifique ni a él ni a los
ocupantes de los dos nichos. Los guías, por su parte, se limitan
a in-formarles a quienes usan sus servicios que esa tumba
pertenece a un dominicano que peleó en la guerra de indepen-
dencia, pero sin más explicación que esa. Lea artículo completo
Dres. Justo P. Castellanos, Daisy Cocco De Filippis,Franklin Gutiérrez (homenajeado), Luis Heredia Bonetti y Ramona Hernández
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